Propiedades de La Granada

La granada es la fruta del granado, árbol originario de zonas subtropicales y tropicales cuyo cultivo se ha extendido a numerosas zonas del planeta. Esta expansión se debe a las numerosas propiedades nutricionales y medicinales de las que disfruta esta curiosa fruta, entre aquéllas que podemos destacar tanto su gran poder antioxidante como estimulante del hambre sexual. En Cocina Casera, hemos utilizado los granos de esta fruta en la preparación de distintas recetas, como en el caso de nuestra ensalada de escarola con tomates cherry, naranjas y granada, o bien nuestra ensalada de quinoa y fruta.

Propiedades nutricionales de La Granada

La granada es una fruta sustanciosa que presenta una elevada concentración de agua y un valor energético bajo. Es una fruta rica en minerales como fósforo, potasio, calcio, manganeso, magnesio y hierro. En lo que se refiere a las vitaminas, podemos destacar la presencia de vitamina B1, B2 y C.

A la granada se la incluye en los considerados como super-comestibles, en tanto que actúa como un potente antioxidante aportando a nuestro cuerpo importantes beneficios. Su consumo frena el envejecimiento celular, favorece la circulación sanguínea, mejora el estado de la piel y ayuda a reducir la presión arterial, previniendo de este modo la aparición de enfermedades cardiacas, ayudando a nuestro corazón a sostenerse en forma.

Granada
Granada

Debido a la presencia de manganeso, se la considera una fruta realmente útil en el tratamiento de distintos trastornos metabólicos, en tanto que este mineral es parte esencial de distintos enzimas que están implicados en el metabolismo de hidratos de carbono y grasas.

La presencia de potasio la hace ser una fruta con propiedades diuréticas, ayudando su consumo a la supresión de sales y agua a través del sistema nefrítico. El potasio ayuda a sostener un adecuado equilibrio hidrosalino en nuestro cuerpo.

La granada, estimulante de la líbido

Un reciente estudio, llevado a cabo por la Universidad Queen Margaret de Edimburgo, ha revelado que el consumo de jugo de granada tiene un efecto estimulante del hambre sexual semejante al que se genera con la viagra. Para llegar a estas conclusiones, se sometió a estudio a un conjunto de personas de entre veintiuno y sesenta y cuatro años.

Se verificó que el consumo de un vaso de jugo a lo largo de dos semanas provoca un incremento del treinta por ciento de los niveles de testosterona. El incremento del deseo sexual se genera tanto en hombres como en mujeres. En el caso de ellos, se generó un incremento del vello facial y un ligero cambio del tono, que se hizo más grave.

En el caso de ellas, el consumo de jugo de granada mejoró el fortalecimiento de los músculos y huesos. Conforme los autores, el acreciento de los niveles de testosterona ayuda asimismo a prosperar la memoria y el estado anímico, al unísono que genera una reducción en la hormona que causa el agobio (cortisol). El jugo de granada se muestra asimismo eficiente en la lucha contra enfermedades como trastornos estomacales, osteoartritis, diferentes géneros de cáncer y conjuntivitis.

Empleo en la cocina

La granada se puede consumir en fresco, como complemento en ensaladas, iogur o bien postres, aportando un toque de frescor y una nota de color muy atractiva. Asimismo se puede utilizar para realizar mermeladas, confituras, helados o bien jaleas. Otra forma de prepararla es deshidratando las semillas para emplearla como condimenta.

Adquirir granadas

En los mercados se pueden comenzar a ver granadas a mediados de septiembre, no obstante, su temporada perfecta de maduración se ubica cuando ya ha entrado el otoño, manteniéndose el fruto en buen estado hasta finales de enero. En el momento de elegir los frutos, nos decantaremos por piezas de gran peso y buen tamaño, con un color vivo y tonalidades cobrizos. Se deben descartar ejemplares con la piel arrugada o bien con un color apagado o bien la piel blanca.

Conservación de la granada

Los frutos del granada se pueden preservar a lo largo de múltiples días a temperatura entorno. En caso de que no vayan a ser consumidos inmediatamente, lo idóneo es meterlos en la nevera, donde se sostendrán en estupendas condiciones a lo largo de tres semanas. Otra alternativa puede ser congelar los granos sueltos, para tenerlos libres en cualquier instante.

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